Adobe y Google generan desconfianza
Por todos es conocida la desconfianza que crea en los usuarios los servicios que determinadas compañías prestan en Internet sin contraprestación económica alguna. El listado de aplicaciones de este tipo que usamos a diario es extenso. Como ejemplo, algunas que están ejecutándose en mi ordenador en estos momentos:
- Gmail
- Google Reader
- Google Analytics
- Picasa y su album online
- Linked in
Y otras que ahora no utilizó, pero que han sido de gran utilidad en el pasado.
Lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones no nos detenemos a leer y revisar las condiciones generales que aceptamos cada vez que nos damos de alta en este tipo de servicios. El proceso que seguimos es hacer click en “I agree” un par de veces y listo.
Sin embargo, en los últimos tiempos los usuarios son cada vez más conscientes del valor que su intimidad tiene y parecen no estar dispuestos a aceptar las condiciones impuestas por los prestadores de servicios sin más. No digo que ahora se detengan a leer el extenso listado de condiciones (que estoy seguro que sólo hace una minoría), sino que tienen interés por informarse previamente de si el servicio ese que está tan de moda es de fiar o no. A continuación os dejo con dos casos de actualidad que ejemplifican lo que estamos comentando.
1.- Adobe Express y su cláusula octava
La última gran apuesta de Adobe es Express, la versión online de su aclamado Photoshop. El usuario, al darse de alta en la aplicación, obtiene asimismo 2 GB de almacenamiento gratuito.
En la red se ha abierto un gran debate debido al carácter abusivo de sus condiciones de uso. En particular, su cláusula octava establece que:
Adobe does not claim ownership of Your Content. However, with respect to Your Content that you submit or make available for inclusion on publicly accessible areas of the Services, you grant Adobe a worldwide, royalty-free, nonexclusive, perpetual, irrevocable, and fully sublicensable license to use, distribute, derive revenue or other remuneration from, reproduce, modify, adapt, publish, translate, publicly perform and publicly display such Content (in whole or in part) and to incorporate such Content into other Materials or works in any format or medium now known or later developed.
Esto es, que a pesar de que la intención de Adobe no es hacerse con la propiedad del contenido que subas a su servicio, sin embargo, haciendo uso del mismo estás otorgando a Adobe una licencia gratuita, global, no exclusiva, indefinida e irrevocable sobre el contenido que allí alojes. Esto debiera preocupar a más de uno…
La reacción de muchos usuarios potenciales de esta aplicación tras la lectura de esta cláusula ha sido de lo más coherente. Esperemos a que Adobe modifique los términos y condiciones de uso de su servicio antes de darnos de alta y comenzar con el uploading de fotografías que pudieran pertenecer a nuestra esfera más íntima.
Sorprendentemente la reacción de Adobe no ha tardado ni una semana en llegar y a partir del próximo 10 de abril (ver el post de John Nack, Senior Product Manager en Adobe, en respuesta a los comentarios dados por los consumidores), se modificarán las condiciones del servicio. Esperamos ansiosos la nueva redacción del articulado para decidir ;)
Ejemplo 2: Funcionalidades ocultas en Google Reader
Otro ejemplo reciente ha sido el descubrimiento por parte de usuarios de Google Reader de funcionalidades ocultas en el conocido servicio de sindicación de feeds. La gente de Google Operating System ha desvelado toda una serie de enlaces que muestran datos sobre tus acciones a la hora de hacer uso del servicio pero que no se encuentran documentadas. O al menos yo, como ávido usuario del servicio, desconocía por completo.
A continuación os doy un listado (vía “otro blog más“) de las mencionadas funcionalidades. Podéis probarlo copiando y pegando el enlace en la barra de direcciones.
- Listado de los ítems que hemos enviado por correo a algún contacto.
- Listado de los ítems que en algún momento hemos marcado como no leídos.
- Listado de aquellas entradas en cuyo título hemos hecho click para llegar a la fuente original.
- Listado de los ítems en los que hemos hecho click en alguno de sus enlaces.
- Listado de los canales que nos ha recomendado Google Reader y a los que nos hemos terminado subscribiendo.
- Listado de las recomendaciones que hemos rechazado.
Esto es, funcionalidades a las que hasta ahora no teníamos acceso, al menos de forma oficial y documentada y que a lo mejor el usuario prefiere que no se conozcan.
Como recordaréis, hace pocos meses Google y el resto de buscadores de referencia fueron analizados de forma escrupulosa por la Agencia Española de Protección de Datos y ello concluyó en un informe (PDF) en el que se les instaba (que no sancionaba) a llevar a cabo una serie de modificaciones en su Política de Privacidad.
Llegados a este punto yo me pregunto ¿quién protege a los usuarios de los abusos que aquí se mencionan?. Me temo que la respuesta es NADIE. El propio usuario ha de ser responsable de sus actos en Internet, decidiendo qué acepta y qué no para así poder protegerse de posibles abusos por parte de terceros.
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