Telefónica, Vodafone, Orange y Ono, las cuatro principales operadoras de telecomunicaciones de España, ultiman los detalles de la creación de una asociación que defienda sus intereses ante los futuros cambios regulatorios que se están debatiendo en España y en todo el mundo.
La nueva asociación nace de la constatación de que los operadores de telecomunicaciones que han desplegado infraestructuras con inversiones multimillonarias tienen, cada vez más, problemas similares. Las compañías que impulsan el acuerdo tienen abierta la posibilidad de incluir a otras compañías con red propia.
En todo el mundo se han establecido dos bandos cada vez más diferenciados: las compañías que han invertido masivamente en construir una red propia, que quieren utilizarla según sus propios criterios, y los grupos que, sin haber invertido en su propia infraestructura, quieren tener acceso a las redes de sus rivales en las mejores condiciones posibles argumentando que su actuación aumenta los niveles de competencia.
Fuentes conocedoras del proceso han señalado a EXPANSIÓN que ya existe un consenso entre los cuatro operadores para designar a la persona que ocupará la presidencia de la asociación. Se trata de Miguel Ángel Canalejo, ex consejero delegado de Alcatel en España, actual presidente de Nazca y uno de los directivos más respetados del sector (ver CV en la web de la empresa Nazca).
En los próximos meses, el sector de las telecomunicaciones se enfrenta a varias decisiones regulatorias de gran calado estratégico. Las dos principales son la regulación que soportarán las redes de nueva generación, que tienen que permitir velocidades de hasta 100 MB/s, y el debate sobre la separación en dos de los operadores incumbentes, los antiguos monopolios públicos.
En estos dos debates se enfrentan las posiciones de los operadores con redes propias frente a los que quieren tener acceso a las redes de sus rivales gracias a la regulación.
Vía Expansión
La invocación a la “competencia” como si de un sortilegio que reduce costes y mejora las eficiencias se tratase no es otra cosa que una excusa para aprovecharse del esfuerzo de otros. Competencia existe por ser varios los operadores y está bien documentado que el el sector delas telecomunicaciones aproximaciones con tres y cuatro contendientes proporcionan niveles de precio y eficiencia próximos al 90%.
No está bien tampoco variar las reglas del juego antes de terminar la partida. De memoria, recuerdo que las licencias de telefonía lo eran por 25 años, hace unos 15 de esto, mas o menos, luego queda.
Sin seguridad jurídica, sin garantías de retorno de la inversión, sin planes a largo plazo, nadie acomete proyectos de gran envergadura que sí son los que verdaderamente mejoran los servicios de/a una sociedad. Parece ser que sigue estando mal visto ganar dinero, ¿ será porque no se imagina otra forma de obtenerlo que por malas artes? Un escenario industrial, de competencia regulada, “win-win”, en el que cada actor represente comedidamente su papel, que los operadores inviertan lo suyo, que proporcionen un servicio que satisfagan verdaderamente a sus clientes y éstos paguen gustosos por ello de forma que les hagan ganar su dinero, no tiene porqué ser la excepción, sino la regla.