Google necesitaba capitalizar su marca en el mercado del vídeo online, en el que había perdido el tren. YouTube necesitaba un modelo de negocio y a una empresa capaz de ofrecer respaldo en su duelo con Hollywood por el tema de los copyrights.
La adquisición de YouTube encaja en la estrategia a largo plazo de Google de convertirse en el depósito y servidor de toda la información de Internet. Pero el mayor impacto de la fusión afectará a la propiedad intelectual, porque ahora los estudios de cine y televisión tienen con quien negociar el futuro, en lugar de “dar palos de ciego” a base de demandas.
Por todos es sabido que Google es un tentador blanco de demandas masivas por violación de propiedad intelectual, y sino sólo hay que mirar lo ocurrido recientemente en Bélgica. Google ofrece algo que YouTube no tenía: un modelo de negocio real que se llama AdWords, un modo de obtener ingresos cuando alguien vea un fragmento de película o serie de televisión. Todo ello, bien mezcladito, suena como el coctel perfecto para una negociación empresarial: ambos lados tienen bastante que perder si sale mal y mucho que ganar si sale bien. Los pactos de YouTube y (justo antes de la compra) también de Google con varios estudios sugieren que esa negociación está en marcha, y que Hollywood está dispuesto a hablar.
La reforma de la propiedad intelectual la está haciendo el mercado. Las leyes, como siempre, se van un paso por atrás.
Vía 20 Minutos
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